Se inunda la ciudad, y Billie me pasa un viejo post de un blog con unas ideas bastante interesantes:
Los funcionarios dicen que eso se debe a las maldades de la madre naturaleza, a que los vecinos sacan la basura fuera de hora o que los adversarios políticos se dedican a tapar lo sumideros para provocar el caos. Por su parte, algunos de esos adversarios políticos aventuran que el oficialismo no ha hecho todas las inversiones necesarias en infraestructura y que no se ha cumplido con las megaobras proyectadas para acabar con “el flagelo de las inundaciones”.
La realidad es que los vecinos y circunstanciales ocupantes de la ciudad son convidados de piedra ante un escenario preparado para que se produzcan esas inundaciones. Los funcionarios y “los emprendedores” inmobiliarios lo vienen preparando desde hace muchos años; los vecinos, desde entonces, están tratando de pararlos.
(...)
b) El auge de la construcción en propiedad horizontal, ya sea entre medianeras o en edificios de perímetro libre (torres), eliminó la existencia de terrenos privados absorbentes.
c) Durante el siglo XX se redujo la cantidad de espacios verdes públicos en más de 50 hectáreas. Esto, además de ser un perjuicio directo a la población porque se le eliminó la posibilidad de su disfrute, se constituyó en una sensible pérdida de superficie absorbente.
d) Las fundaciones de los edificios en altura implican excavaciones muy profundas que sobrepasan largamente las dos primeras napas de agua. Es a través de estas napas, que los terrenos aún absorbentes acumulan el agua y la envían al estuario. La red de bases de hormigón construidas, constituyen -subterráneamente- un verdadero dique a la evacuación de las aguas de lluvia, retrasando y muchas veces impidiendo el escurrimiento.
e) Los códigos indicaban la existencia de un “pulmón de manzana absorbente”. Esta obligación dejó de existir y desde hace muchos años se permite construir planta baja y primer piso en cada parcela, perdiendo así, el pulmón de manzana, su condición de permeabilidad.
f) Las calles de la ciudad estaban empedradas en un nivel por lo menos 20 cm por debajo de la vereda. Las sucesivas pavimentaciones y repavimentaciones sobre el adoquinado original ha invertido esa relación; las calles (salvo la cuneta de hormigón) han quedado más altas que las veredas, facilitando así la inundación inmediata de estas.
(...)
Todo esto es sabido y reconocido por profesionales y técnicos de diversa extracción, pero dirigentes políticos y funcionarios siguen proponiendo megaobras de transporte, almacenamiento y evacuación de aguas de lluvia (como el peligroso proyecto de los túneles aliviadores del Maldonado) que significan gastos extraordinarios -aún con endeudamiento externo- pero sin contemplar la posibilidad de parar de construir, parar de impermeabilizar y ejecutar proyectos vecinales como son los de generar nuevas tierras absorbentes en los predios que son del dominio público del Estado Nacional dentro de la ciudad
Vivimos en un sistema económico que se ha mostrado capaz de lograr un aumento sin precedentes históricos en la producción material, pero donde la única alternativa posible para evitar el colapso es la de hacerlo crecer constantemente.
Para más o menos cualquier serio economista de saco y corbata, consultado por un medio de comunicación en calidad de "experto", una economía está "sana" si está creciendo; la solución a cualquier problema (pobreza, hambre, desempleo) es en general crecer, hacer más cosas, producir más, mover más guita.
Esto pone a la humanidad ante el gran riesgo de agotar los recursos finitos de los que dispone para mantener este crecimiento (tierras, energía, aire limpio, etc.), pero nada de esto hace que el señor de saco y corbata cambie su diagnóstico: hay que hacer más cosas, hay que crecer.
Por fuera de estas coordenadas, se piensa y se dice poco. ¿Distribuir mejor los recursos? ¿Usarlos en forma más racional, menos derrochadora? No cuaja demasiado bien (salvo en algunos momentos excepcionales) dentro de esta lógica, no es lo que el sistema sabe hacer. Lo que hace es juntar ganancias, ver dónde es negocio volver a invertirlas, volver a invertir en aquello que dé más guita, juntar los dividendos de esta inversión, buscar otra y así. Si no hay otra, no habrá inversiones, y por ende no habrá trabajo ni ingresos, los políticos no tendrán con qué responderle a la población que los votó, etc. Como consecuencia, vivirán haciendo lo posible por no perder su trabajo de políticos, buscando que sí haya reinversión, aumento de la producción, etc.
Y cuando todo lo que tenemos es un martillo, todos los problemas parecen un clavo. Entonces: ¿hay inseguridad? Necesitamos más policías, más y mejores cámaras, alarmas, portones, rejas. ¿Hay hambre? Necesitamos aumentar la producción de comida (pese a que la que existe hoy mundialmente sobra para alimentar a todo el planeta). ¿Hay desempleo? Hay que conseguir más cosas para producir (!) en vez de distribuir mejor las horas de trabajo entre todo el mundo. ¿Nos estamos morfando todos los recursos naturales del planeta gracias a este frenesí? Hay que descubrir más recursos de alguna forma, sacar petróleo del fondo del océano o de algún país que aún se obstine en no abrir las puertas de sus reservas al mercado, rogar que se invente alguna forma nueva de obtener energía, sacar agua de las piedras. ¿Frenar el tren antes de estrellarse contra el muro? A nadie se le ocurre. Mejor construir una rampa o ver si se lo puede atravesar, y si eso hace que luego caigamos al abismo desde una gran altura vayan armando una colchoneta gigante, con grandes resortes que intenten redirigirlo hacia otra vía aún más rápida (?), y así.
No soy el primero que plantea esto, pero lo que me resultó relativamente nuevo fue este planteo adaptado al tema inundaciones. ¿Qué solución se piensa? Más obras, más entubaciones, más laburo, más cemento. Obviamente esto puede ser perfectamente adecuado en ciertas ocasiones, pero lo que planteo en esta entrada es justamente que no lo va a ser siempre. No todo son clavos, no siempre hace falta martillar, y a veces martillar puede que sea justamente el problema, como explica el citado arquitecto (nos quedamos sin espacios verdes para absorber agua, etc.). La solución a los problemas del mundo no necesariamente tiene que ser producir más y más cosas, martillar más y más, pero en la caja de herramientas que desarrollamos como especie en los últimos siglos casi todo lo que tenemos son martillos de distinto tamaño.
Eso, se dice, es progreso: ¡mire cuánto más grande es el último martillo que hemos hecho, nunca en la historia se han podido clavar tantos clavos a la vez! Hasta que un día, de tanto martillar tan fuerte, se nos venga abajo la pared.
11 comentarios:
Completamente de acuerdo y felicitaciones por el título, brillante. El tema es complejo pero comparto la desconfianza respecto del "crecimiento" a como dé lugar y del "crecimiento" en sí mismo.
Me parece que la urgencia/ histeria capitalista tanto como el programa socialista clásico reniegan de algo en lo que cada vez creo más: podría haber un mundo mejor pero no sería de un bienestar ilimitado sino de un bienestar digno pero muy básico para todos.
Hace tiempo encontré un gráfico muy interesante en el cual Cuba (y no defiendo el régimen político cubano, sólo cito datos que defienden su economía social) era el único país que garantizaba un alto índice de desarrollo humano "usando" menos de un planeta. Después había muchos países que superaban ese índice "usando" hasta 5 planetas y otros que se sumían en la más profunda miseria "usando" medio planeta o menos.
Desde entonces, pensé en el socialismo desde una perspectiva no competitiva con el capitalismo respecto de su propaganda de bienestar: el socialismo debería consistir en vivir, todos, lo mejor posible en un único planeta, con lo que podamos producir en ese único planeta; el capitalismo consiste en vivir bajo la creencia de que todos podríamos vivir como los ladrones que viven como si hubiese 5 o más planetas y, por lo tanto, saquean a miles de millones y al propio planeta.
No habría tal salto del reino de la necesidad al de la libertad (promesa por demás utópica, poética y seductora de Engels) sino al reino de la necesidad básica satisfecha, lo cual ya sería demasiada revolución en la historia de la especie.
El error, creo, lo prefiguraron hace un siglo los teórico- prácticos del buen marxismo y después lo materializó Stalin a puros martillazos contra clavos menos reales que ilusorios. La caja de herramientas que desarrollamos como especie tiene mucho más que martillos (y también que hoces...); incluso la hegemonía de ese martillo (hubo otros martillos) es cosa que se potencia con la modernidad occidental.
En definitiva, me parece que habría que usar menos clavos y no sobredimensionar la función del martillo; que es útil, sí, para un par de cosas, pero en la amplia mayoría de los casos destruye mucho más de lo que construye.
Por último: hace años que planteo la metáfora de la "caja de herramientas" que provee una materia y de la inconveniencia de usar "un martillo" para resolver problemas para los que no es apto. Ahora me permitiré robar tu título porque es perfecto para lo que quiero significar: la adquisición del martillo y/o la fascinación con el martillo habilita la creencia de que todo sería resoluble con el martillo pero resulta que no todo (más bien muy poco) puede resolverse con el martillo. El mundo siempre es más complejo que un montón de clavos.
Abrazo y perdón por lo muy extenso.
No molesta en absoluto la extensión de los comentarios. Probablemente extienda yo más aún ahora, y no tendré problemas en recibir respuestas largas a éste tampoco.
Coincido mayormente con lo dicho. Es la segunda vez que leo a alguien mencionar el gráfico sobre la sustentabilidad de Cuba, pero lo que me gustaría ver es el gráfico en sí. Si lo tenés a mano o sabés dónde lo puedo encontrar, te lo agradecería.
El IDH es un índice del que de todas formas soy algo escéptico, por incluir el PBI en su fórmula, índice del que soy bastante más escéptico aún, tema al que algún día le tengo que dedicar un post.
Pero el IDH incluye otras medidas que me parecen válidas como la esperanza de vida o el nivel de alfabetización, así que algo dice.
He pasado horas jugando con estadísticas de este tipo, disponibles fácilmente gracias a internet. Así descubrí que la historia de Cuba como único país sustentable con una calidad de vida decente es plausible aunque, según los datos disponibles, parece posible que algún otro país califique (como Costa Rica).
Se puede, por ejemplo, jugar en paralelo con estos datos: emisiones de gases de invernadero per capita ( http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_countries_by_greenhouse_gas_emissions_per_capita ) y esperanza de vida (donde Cuba es el segundo país de latinoamérica con una cifra casi a la par de la de la potencia número uno del mundo, mientras que Costa Rica es el primero -mientras que ambos contaminan y talan relativamente poco-). Salta a la vista lo poco sustentable que es el consumo en el primer mundo pese a que, inclusive, buena parte de la contaminación que le figura a potencias industriales como China y potencias petroleras como Qatar es en realidad para la fabricación de productos que se consumen en el primer mundo también. En conclusión, unos pocos consumen muchísimos recursos y a veces sólo les sirve para vivir apenas mejor que en algunas otras economías mucho más modestas. Bien podría alcanzar para que todos viviéramos aceptablemente.
Con respecto a los límites en las herramientas aplicando también a buena parte de la tradición teórica y práctica de la izquierda, también coincido, y me hace recordar una frase de George Monbiot:
Modern economics, whether informed by Marx or Keynes or Hayek, is premised on the notion that the planet has an infinite capacity to supply us with wealth and absorb our pollution.
"La economía moderna, sea basada en Marx, Keynes o Hayek, asume como premisa que el planeta tiene una capacidad infinita para proveernos de riqueza y absorber nuestros desechos". Premisa que es obviamente falsa.
Y es bastante cierta la observación (aunque no sé si coincido con el 100% del resto del artículo). Si bien la escasez es tenida en cuenta por todas estas líneas de pensamiento económico, la destrucción del medio es un tema básicamente ignorado históricamente.
Y es interesante ver cómo, justamente, los defensores de cada una de estas líneas de pensamiento intentan adaptar las herramientas que tienen al nuevo problema.
Generalizando: el Hayekeano y otros tipos de libremercadistas se preguntan: "¿cómo pueden la privatización y la desregulación solucionar la escasez de recursos y la destrucción del medio?"; los más bien Keyneseanos piensan: "¿Cómo podemos regular el mercado para que se solucione el problema de la destrucción del medio y la escasez de recursos?"; mientras que socialistas, más o menos influenciados por Marx, plantean: "¿cómo podemos administrar las cosas en forma más racional y equitativa para solucionar este problema de escasez y destrucción?"
Es decir, en general no se cambia de herramienta sino que se usa o a lo sumo se adapta la que ya se tenía o ya gustaba. En el caso de unos cuantos fanáticos hayekeanos es alevoso cómo, al ver que su teoría no tiene respuestas para el problema del calentamiento global, prefieren persistir con ella aunque para ello haya que negar dogmáticamente que el problema existe y afirmar en cambio que es una conspiración, un complot o quién sabe qué.
Había un programa radial tipo Pare de sufrir donde la gente llamaba a un Pastor Brasilero, le contaba sus miserias, y el tipo llegaba siempre a la misma conclusión: el que llamó está endemoniado, hay que hacerle un exorcismo. Un caso extremo de pensamiento unidireccional, pero que ilustra algo que en realidad pasa en muchos más lugares.
Acá dejo enlace al gráfico y al artículo que lo incluye: ¿Quién cabe en el mundo?.
Saludos.
Buenísima la nota, Cinzcéu, y muy bueno tu aporte todo. Es un tema generalmente ignorado por completo en los diarios, pese a que pone en riesgo seriamente a la humanidad. Gracias y abrazo.
Muy interesante el artículo citado y el aquí publicado; lástima que uno no tiene tanta erudicción como para opinar más acabadamente sobre este tipo de cuestiones.
Respecto del exarcebado "constructivismo", lo que a mi me generaba eran, básicamente, dos preguntas:
¿Quién diablos compra todo eso que se construye?, porque cada emprendimiento nuevo que aparece se vende "al toque", o tiene un éxito asegurado, y eso es muy llamativo (obviamente, que aquí entran inversores, locales y extranjeros, bla bla bla, pero uno supone que alguna porción de la sociedad también está metida en el "negocio" pero no una porción tan grande como para que todo sea exitoso...
Y por otro lado, algo que es de sentido común, alguna consecuencia maligna traería o traerá el exceso de ladrillos, cuanto menos en lo que tiene que ver con los servicios básicos, redes cloacales y demás; lo de la impermeabilidad del suelo es algo que no se me había ocurrido.
Bueno, eso nomás.
Saludos; muy bien escrito el post.
Vivimos en un sistema económico que se ha mostrado capaz de lograr un aumento sin precedentes históricos en la producción material, pero donde la única alternativa posible para evitar el colapso es la de hacerlo crecer constantemente.
Me haces acordar a este video
http://www.youtube.com/watch?v=F-QA2rkpBSY&feature=player_embedded
es largo pero vale la pena
Claro. Y ese crecimiento constante para evitar el colapso a su vez nos lleva a... un colapso posterior. Una joda.
Muy bueno el video.
A medida que lo veía, pensaba en hacerle una crítica política pero al final el (excelente) expositor le dio una vuelta de tuerca al planteo parecida a la que quería darle, que es la siguiente: el problema de la "superpoblación" viene planteado con trampa muchas veces, pues el efecto que causa un campesino de Ruanda (?) sobre el medio ambiente, sobre la escasez de recursos e inclusive sobre la falta de espacio físico, es ridículamente inferior al que provoca un adinerado neoyorquino o inclusive un ciudadano promedio del llamado primer mundo.
Esto es así porque prácticamente TODO lo que se te ocurra que consume el tipo que vive en, digamos, Londres (desde su almuerzo hasta la mesa donde lo apoya para comerlo y la TV gigante con la que mientras tanto ve el mundial en HD, pasando por sus cuatro guardarropas y su colección de gadgets electrónicos), es producido industrialmente en procesos que requieren cantidades bestiales de energía, y por lo tanto supercontaminantes y ultraconsumidores de recursos escasos como el carbón y el petróleo. Mientras que el granjero ruandés, aunque tenga 8 hijos, quizás vive de la agricultura de subsistencia (que, a diferencia de la agricultura industrial que se practica en los países "granero del mundo" como el nuestro, consume menos recursos -aunque más mano de obra, claro- y contamina menos), con suerte ve a veces la única televisión del pueblo, se muere joven, y apenas si le hace cosquillas al planeta...
Por eso cuando alguien dice "superpoblación! superpoblación!" yo tengo cuidado, porque a veces termina siendo una forma de echarle la culpa a "estos negros que no paran de coger y tener hijos" cuando en realidad los mayores problemas de crecimiento descontrolado los genera una minoría y las decisiones y los más grandes benegicios están en manos de aún menos.
Por suerte el video, sobre el final, deja claro que ésa no es su postura y va más bien hacia esta otra dirección, que me parece la más exacta (y justa). Estaría bueno conseguirlo con subtítulos en español y difundirlo.
Hablando de videos, y para redondear integrando el comment de Cinzcéu sobre la sustentabilidad de la economía cubana junto al tuyo, les recomiendo a ambos (y al que quiera, bah) un documental cortito, de 53 minutos, llamado "How Cuba survived peak oil", disponible acá.
Muestra cómo Cuba se adaptó, tras el bombazo que fue para ellos el combo de caída de la URSS + bloqueo estadounidense, a lo que a este paso es probable que le toque a muchísimos más: la transición brutal de una economía dependiente de alguna gran potencial industrial mundial, en la que el petróleo y el carbón se fuman como si fueran infinitos, a una donde de repente no hay casi nada más que fumarse.
(medio lento el servidor del video, eso sí, y es la única edición online completa que hay hasta donde vi; se lo puede dejar cargando un rato mientras se hace otra cosa o, en caso de no tenber paciencia, bajarse el archivo de otro lado -torrents, etc.-)
Encontré la peli completa, con subtítulos en español, en un server que carga a velocidades decentes.
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