jueves, enero 10, 2008

Dejarse llevar

La presión social es efectiva cuando dejarse llevar por ella es la única posibilidad concebible. Es lo "normal". Lo alternativo a esto, luego, será rechazado. No dejarse llevar provocará una condena activa. La resistencia causa indignación. Alguien escapa de las redes de ese aparente consenso y la lucha por transformarlo se vuelve incesante. Las garras latentes de la coerción se vuelven manifiestas, se hace visible la violencia que yace oculta detrás de esa apariencia consensual, y algo se pone en juego, algo que antes no lo estaba porque nadie lo discutía.

Una lucha por mantener la mentira, por seguir ocultándola detrás de las "verdades evidentes". Verdades evidentes como que todos somos libres, todos hacemos lo que queremos así que debemos vivir y dejar vivir, o morir. Quien discuta esta lógica estará próximo a una acusación de autoritario, fascista, nazi, dictador, enemigo de la libertad. ¿Pero qué mayor enemigo de la libertad puede haber que aquel que hace convencer a prisioneros de que son libres?

Se dirá, prudentemente, que alguien convencido de ser quien viene a liberarlos del encierro de esa falsa realidad tiene el potencial dañino de un ejército de monos con navajas. Pero no estamos convencidos de eso. We are not the Messiah. La actitud contra el problema no es escupir respuestas de las que estamos convencidos. El problema es la falta de preguntas. Aquí y ahora, sólo hay respuestas.

Gritar respuestas funcionó. Mentir mucho y que algo quedara, todo eso. Pero quien grita hace ruido. Quien escucha un grito quizás se pregunte por qué le están gritando, o al menos se sienta aturdido. Hoy pasaría eso. Mucho más efectivo que el grito, por lo indectectable, es el silencio. Un silencio aturdidor que se imponga frente a la idea de siquiera susurrar preguntas. Es el silencio del consenso. Real. Presente. Indiscutible.

Ofrece respuestas para preguntas que nadie nunca se hizo. Las respuestas están primero, y nadie se pregunta por qué. Hay que hacerlo. Hay que ser molesto como un niño insaciable de 5 años. Por que, por qué, por qué, por qué, y por qué y para qué y cómo, y cuándo, y quién y más por qué.

Las respuestas están primero, decíamos.

Recuerdo que en el secundario una chica me dijo. "Tenés que ser más rebelde". "Salir a la noche", ponerse en pedo o algo así. No recuerdo si contesté, pero la contestación era claramente ésta: ¿y qué hay de rebelde en hacer lo mismo que hacen todos?

Una pregunta a su afirmación, a su definición nunca cuestionada e imposible de rastrear a sus orígenes, al por qué para ella o para alguien rebeldía significaba eso, quién lo había establecido y por qué ella estaba de acuerdo. Quién le había programado esa respuesta antecesora de cualquier pregunta, una afirmación que estaba allí impuesta aunque ella nunca la hubiera buscado.

¿Cómo llegó esta respuesta, esta afirmación y otras, hacia ella? Otros como ella ya las tenían, desde algún lado también se las reforzaron y le insistieron en su naturalidad, conveniencia o lógica, pero principalmente ella nunca las cuestionó.

Así terminó haciendo cosas sin que nunca realmente se propuso. Seguramente habrá visto Gran Hermano porque todo el mundo lo veía. Apuesto que alguna vez se tiñó el pelo porque estaba aburrida y se hizo un tatuaje sin saber bien por qué. Abrió un fotolog, durante un tiempo subió alguna foto de ella y sus amigas con comentarios obvios pero en algún momento se cansó y lo dejó. Eso o algún otro chirimbolo digital más o menos inútil. Obviamente tiene celular, puedo firmarlo con los ojos cerrados. Compra ropa de marca y le gustaría tener un auto. Salió con un par de pibes, pero ninguno le gustaba demasiado ni le generaba mucha confianza, o directamente eran unos idiotas. Le preocupa su figura y el qué dirán. Nunca votaría a la izquierda, aunque no sabe bien por qué. Si hubiera nacido varón, sus amigos lo habrían llevado a debutar a cambio de dinero en algún momento de su paso por la secundaria. Bueno, esto último no parece ser muy comprobable, pero seguro acierto bastante del resto.

Pero para no ser acusado de especulador volveré al primer ejemplo, el probadamente real. La rebeldía definida como asociar ritualmente fin de semana con alcohol y boliche. "Portarse mal" un par de días a la semana o por las noches, en oposición a "portarse bien" de día, un rato y un rato. Me parece menos esquizofrénico ser la misma persona todo el tiempo, pero bueno.

Esa supuesta "liberación" de los fines de semana más gran parte de lo mencionado hace dos párrafos me suena más bien a plan de consumo y estímulo constante que a otra cosa, y funciona a la larga como el lado B o la otra cara de lo mismo, de la parte "aburrida" de la vida donde hay que "portarse bien" (trabajo, obligaciones, etc.); la válvula de escape de la prisión oficial, pero al fin y al cabo parte del mismo sistema carcelario.

Los guardias hacen como que duermen durante la noche y no se enteran de que los presos juegan en el bosque, pero en realidad las alarmas suenan ni bien alguien hace algo que realmente haga ruido, interfiera, rompa esa lógica bipolar de funcionamiento. Si mientras los guardias duermen los presos en vez de armar orgías y aspirar cocaína organizan un plan de escape (¿cómo? ¿no estaban libres?), ahí a alguien le va a importar. Mientras tanto, qué sé yo, que se maten.

Pero detengámos la metáfora un instante. ¿Quiénes son los guardias realmente? ¡Los mismos presos! Eso es lo impresionante.

Algo está mal cuando uno de los presos no quiere formar parte del circular rito, y el consenso dice que hay que terminar con eso, por alguna razón.

Vuelvo a la secundaria. La otra anécdota que quería recordar era la de un pibe que se enojó conmigo jugando al fútbol en el patio, o algo así, y fue a hablar con una profesora. Como sus reclamos no parecían tener mucha sustancia, la mujer le preguntó si no había algo más porque la verdad que no entendía. Y fue genial el motivo esgrimido finalmente para quejarse, quizás el más honesto: "es que... no sé, no quiere salir con nosotros los fines de semana, así no se puede (?)".

Ni hace falta observarlo, hasta el estereotipo mismo del estudiante secundario lo muestra: el que no es como la manada es rechazado. El que parece tonto y se sienta en un rincón, la que estudia mucho, el que es medio sensible, el que no le gusta el deporte, la que no se lleva bien con las chicas populares y mil y un casos menos estereotípicos que se les puedan ocurrir. Como es lógico esperar dado que los egresados no reciben una inyección letal junto con su diploma, esto también ocurre entre los que ya terminaron el colegio, los "grandes".

Si un abstemio en la secundaria es como un homosexual en el ejército, uno fuera de ella posiblemente tampoco sea aceptado fácilmente en muchos lugares fuera de ahí. Por el contrario, ocurre en todo ámbito inclusive lo que decía al principio del rechazo activo. Ni siquiera la distante tolerancia. Comportarse "normalmente", salir a tirar cohetes luego de brindar repetidas veces en año nuevo (si doy muchos ejemplos con el alcohol es por lo comunes que son, hasta una tía de 70 años se puede ofender y hasta indignar por eso), o lo que sea en cada contexto, es obligatorio. El que no cumpla la norma verá, entre otras cosas, su cordura, hombría de bien y sexualidad puestas en duda. Habrá insultos y amenazas de todo tipo. La violencia física puede llegar a ser posible. Todo esto quizás, en un principio, velado, y luego cada vez más directo. Una piñita "en joda" como diciendo "dale, no seas maricón", un secuestro para llevar a alguien a una despedida de soltero, una sucesión inagotable de bromas pesadas (un clásico de la secundaria: sacadas de silla, hormigas en la bufanda (?), mochilas atadas a una reja y esas cosas) a los distintos y a los distantes, insufribles gritos tras una pelea porque uno no quiere aceptar lo que se impone "porque sí" o, peor aún, porque cuestiona directamente todo el modo de pensar o vivir de quienes lo comparten (esto ya es volverse candidato automático para una buena trompada o mandada a la mierda directamente)...

¿Qué hacer, entonces? Algo parecido a esto último. Lo mejor para no dejarse arrastrar por la ola es tener algo que pueda detenerla sin llevárselo puesto a uno. Como la resistencia a dejarse llevar genera esos violentos contraataques que describíamos, hay que ser capaz de responder y cuestionar inteligentemente los postulados que a la ola misma le parecen "obvios". Lo que para ella hay que hacer y lo que para ella no. Cómo hay que ser y cómo no se puede ni pensarlo. Formar una pared crítica, preguntona.

¿Por qué? ¿Y qué tiene de bueno/divertido/útil eso? ¿Por qué decís esto pero después aquello, no es contradictorio? ¿Y qué pasa si no hago eso? ¿No te parece que sos un poco forro/pelotudo? :P Etc. Una membrana inteligente, que sepa que puede filtrar, seleccionar, bloquear, elegir, que tenga un criterio para hacerlo, razones, por qués, y nunca pierda la capacidad de crítica. A la larga, a menos que sea muy desproporcionada, aunque sea la lucha personal se la termina ganando. La inteligencia sobrevive, pregunta, responde, maniobra, actúa, y al final del otro lado no se la ataca porque se comprenden los riesgos de hacerlo, y la tierra queda al menos un poco más fértil como para ser sembrada; aparece la posibilidad de discutir axiomas, generar dudas, mover algún piso, revelar algo oculto, mostrarle los hilos a la marioneta que se creía dueña de sí, ama y señora de su destino y encima propietaria de lo incuestionable; la terquedad y la inercia deben ceder algo ante ella porque entienden que no les conviene ir a chocar de cabeza para intentar derribar una pared. O no lo comprenden, y van, y chocan, y se golpean, y pierden, y se humillan.

Simple física. Si la presión social no infla a los presionados, explota ella misma.

12 comentarios:

César dijo...

(Sabía que habías vuelto por el nick del Sir en el MSN, pero de mi blog sí habías desaparecido por no actualizar :P , fue la presión social bloguera (?)).

Yo no suelo extenderme en los posts por una cuestión de tiempo, es decir, no lo tengo como para elaborar un post con mayor contenido de lo que quiero decir, a lo que voy es que este es un post para leer y que por (justamente) "presión social" mucha gente que debería hacerlo, no lo va a hacer.

Sobre el tema, cuestionar las distintas cosas que parecen establecidas y que parece que nos imponen está bien, habitualmente lo hago y soy muchas veces juzgado por ello (nunca llegaron a putearme, pero sí puedo decir que alguna vez me "omitieron" por decirlo de alguna forma). Alguna vez pensé en lo que decís y llegué al mismo punto crítico que estás describiendo, sin embargo me di cuenta que la falta de apreciación crítica por parte de esa gente es simple también, están a gusto con ese ambiente establecido/impuesto y por esa razón, no hace falta cuestionarlo, en cuanto alguno no se siente cómodo o a gusto, ahí se comienza a cuestionar y por ende, en algún momento salirse.

Sobre la "liberación" en los fines de semana, en mi caso, mi trabajo no digo que me divierte, pero siempre algo interesante aparece, no es ni monónoto ni aburrido, la facultad (sobretodo ahora que ya estoy mucho más cerca de recibirme) me apasiona en ciertos temas. Sin embargo, seguir haciendo esas cosas durante "el descanso" me cierra, limita, no deja que uno pueda expandirse, por eso necesito salir "de noche", un pool con amigos, hablar de la semana o hacer otra cosa, como hacer algún deporte o ir a ver alguna banda, cualquier cosa que pueda entretenerme y hacerme sentir a gusto un rato.
No se los demás pero supongo que en estos casos, cada persona es un mundo y obviamente un contexto distinto, a unos les gusta ir a cenar y después al cine o un teatro, otros a bailar, otros a tomar algo en alguna plaza, otros a andar en bici, en fin, hay para todo.

Insisto en que cuestionar estas cosas está bien, pero "sentirse a gusto" es un factor clave para hacerlo o no.

Un abrazo!

César dijo...

ahh... no salió una parte, donde dice "(...) cualquier cosa que pueda entretenerme y hacerme sentir a gusto un rato." Había puesto también "y porqué no también, enseñarme algo nuevo".

Cuando llegue a casa te agrego a los vínculos del blog, esto de meterme a través del del Sir es una paja jajaja.

Abrazo!

Nacho dijo...

Varias cosas:

Primero, me cagaron. Vi dos comments y me autoaposté (?) que tenían que ser de Tom o de Billie, los dos a los que le había comentado que estaba por postear, pero no. Ahora me debo un montón de plata. (?)

Segundo: yo sigo al pie de la letra eso de no extenderme por cuestiones de tiempo, de hecho cuando no tengo tiempo durante los 8 meses de facultad me vengo extendiendo tan poco que no posteo. :P

Final y más centralmente: con lo de las dos caras lo que quiero decir es que esa "liberación" EXPLOSIVA de los fines de semana es a veces síntoma de que durante el resto del tiempo hay algo bien tirante que los tiene como esclavos, o alguna otra cosa, que hace que esa explosión del fin de semana se vuelva necesaria, y que a nadie le moleste. Controlar el tiempo libre es una excelente forma de ejercer control social.

Quizás se interpretó o me expliqué mal, pero no me refería, con lo de la esquizofrenia vs. ser la misma persona todo el tiempo, a hacer lo mismo durante el trabajo u obligaciones que durante el tiempo libre, obvio, sino más bien a tener una línea de pensamiento coherente. Ser de Boca mientras paso una planilla de excel y de River cuando voy a ver una peli a la salida. (?) Creer en la importancia de la responsabilidad y las obligaciones (?) de 9 a 18 y transformarme en un adolescente que se rebela contra sus padres sin motivo para reforzar su personalidad (?) cuando cae el sol.

Demasiados (?), debería dormir más horas para que se me ocurrieran mejores ejemplos, pero ¿se entendió más ahora?

Nacho dijo...

"Sin embargo, seguir haciendo esas cosas durante "el descanso" me cierra, limita, no deja que uno pueda expandirse, por eso necesito salir "de noche", un pool con amigos, hablar de la semana o hacer otra cosa, como hacer algún deporte o ir a ver alguna banda, cualquier cosa que pueda entretenerme y hacerme sentir a gusto un rato."

Bueno, esto le pasa en un punto a todo el mundo y en ese sentido no es una crítica sino una descripción de lo que atravesamos. El trabajo nos da esa necesidad de "despejarnos" de él, y en ese sentido nos quita libertad. Cuando uno vive en total y absoluto tiempo libre, como es mi caso en este par de meses, se nota mucho esa diferencia, despejarse no es una necesidad porque uno está despejado ya, y entonces puede decidir lo que hacer más libremente.

En otro sentido sí es una crítica, sobre todo para los que tienen la posibilidad de elegir no zambullirse de narices en ese mundo circular de trabajo-consumo-trabajo-consumo frenético que es el que estaba describiendo en forma crítica. Tenemos con qué escaparnos de ese círculo, podemos no sentirnos obligados viciosamente a hacer uno y otro todo el tiempo en forma alternativa y a pensar en cambio en otras posibilidades, otras cosas que hacer con la vida (vos bien nombraste un par sin ir más lejos, Cesc, ir a un parque, charlar con amigos, leer un libro, etc. etc.). Podemos elegir una vida que escape de esas presiones de estímulo y consumo constantes y sea algo independiente de ellas. Pero es más fácil poner la mente en blanco, cerrar los ojos y dejarse llevar...

Fede dijo...

...esa "liberación" EXPLOSIVA de los fines de semana es a veces síntoma de que durante el resto del tiempo hay algo bien tirante que los tiene como esclavos, o alguna otra cosa, que hace que esa explosión del fin de semana se vuelva necesaria

El otro día le contestaba a Cinzcéu que el "gusto" cinematográfico por los distintos tipos de cine no viene dado. Mi punto era: un tipo que labura de lunes a viernes de 9 a 18, sale el viernes hecho bosta y no va a estar en clima para ver un drama histórico de dos horas; va a querer una de tiros de 80 minutos, no sea cosa que se duerma para siempre en la butaca.

Algo parecido sucede con las salidas. El supuesto "gusto" por las salidas desenfrenadas y el consumo de alcohol tiene una raíz bien material. Un pibe de 17 años tiene básicamente la misma energía que uno de 23, con la diferencia que el pibe del secundario lo único que hace de su vida es ir al colegio. Entonces llega el viernes a la noche y puede (a) repetir su tranquila vida, homogeneizando por completo los ritmos o (b) intentar generar una ruptura. Ritualizada, institucionalizada, pero una ruptura al fin y al cabo.

Vas a ver que ese mismo pibe a los 23 trabaja, estudia, camina, viaja, tiene más obligaciones... Y entonces sus salidas se parecen más a las describe César, o las mías: una salida al cine, a un barcito, a un pool, juntada en casa...

Da para más pero tiro esta puntita.

Nacho dijo...

Bueno, en parte lo que estaba diciendo justamente ataba la salida explosiva, de sensación "liberadora", a la actividad durante el día. Claro que están relacionadas.

Fede dijo...

Pero volviendo al pibe del secundario, me parece que también tiene que ver con la falta de proyectos, de expectativas. En otra etapa histórica, el pibe que quería ser periodista a los 16 años ya andaba metido en algún lado haciendo crónicas (muchos periodistas actuales pueden dar cuenta de aquellos años, en los 60-70... y doy este ejemplo porque es el más cercano al "gremio"; hay otros), los sueños y expectativas eran otros.

Hoy el pibe que estudia en la mayor parte de los casos sabe que va a ser lanzado de lleno a un mundo cada vez institucionalizado en donde encima lo más probable es que no labure de lo que quiera. Y con el "teror" típico de los últimos veinte años, de tener un hijo, casarte, laburar como un esclavo, de ahí hasta la tumba, básicamente "cagarte la vida".

Frente a esta angustia surge la idea de "a reventar la noche que explota el mundo", la misma que hace que haya chicos y chicas que cambien de pareja como quien prubea distintos gustos de helado. Al respecto están muy bien los trabajos de Zygmunt Bauman.

Nacho dijo...

La modernidad líquida, sisi. Tendría que leerlo a Zygmunt, todo lo que vi al pasar de él me pareció interesante.

Mirá, lo que decís se parece mucho a lo que iba a decir hace un rato pero lo salteé para no terminar escribiendo un comment más largo que el post, pero cuando hablaba "alguna otra cosa" como causante de esas explosiones estaba pensando justamente en eso, en el llenar el vacío, buscar significado, encontrar vida en medio de algo que ve tan muerto. En fin, estamos pensando en los mismos carriles.

SirThomas dijo...

Está muy bien el post. Bien escrito, algunas partes bastante literarias (?) interesantes je.
Y la verdad, yo estoy más "de tu lado" (para sintetizar porque tengo ganas de sintetizar no porque alguien me lo imponga carajo jaja) y muchas veces hemos coincidido o he coincidido con tus pensamientos en torno a la sociedad, el comportamiento de las personas, las modas, las manadas, los dueños de las verdades, y algunas otras cosas. Con lo cual mucho más no puedo aportar.

Está muy bien criticar lo establecido y los ejemplos que diste (más allá de ser una idea más amplia resumiste en un par de casos comunes) pero a veces pareciera que todo está mal, que todo es impuesto, que todas las personas actúan de determinada manera porque la sociedad dictamina que así debe ser, y por ahi muchas veces no es así, quizás sea lo que realmente sientan.
Ejemplificando burdamente:
Eestá socialmente aceptado que debemos vestirnos para interactuar con otras personas y eso no me parece que sea incorrecto.
Digo, a veces "pecás" de extremista, me da la sensación, pero está bien ... muchas veces "buscás o forzás" eso para dejar bien en claro tu pensamiento o bien para generar algo en el otro y que se debata/discuta sobre algo.

Asi que, no me queda más que felicitarlo, reconforta leer este tipo de posts, sin importar su longitud. (me pregunto si tendrías eso que tiene césar de "Tiempo estimado de lectura" cuántos minutos calcularía para tus posts jaja).

PD: hablando, y extendiéndome en el comentario, de conductas humanas influenciadas por la sociedad (o vaya uno a saber qué) un caso típico son los autodenominados "fumadores sociales", se me ocurre escribir. Pero varios casos que he conocido, son efectivamente reales, no fuman en su vida diaria, por ahí incluso están en contra (y como no estarlo en realidad) del consumo del mismo y sin embargo los ves en una reunión o en una fiesta, fumándose un pucchio (dos o tres). Y hablo ya de "gente grande" no de adolescentes típicos que bla bla bla.

Saludos a Zygmunt Bauman.

César dijo...

"En otro sentido sí es una crítica, sobre todo para los que tienen la posibilidad de elegir no zambullirse de narices en ese mundo circular de trabajo-consumo-trabajo-consumo frenético que es el que estaba describiendo en forma crítica."

Entiendo, pero es un poco como dice Tom, a lo mejor esta gente es justamente lo que quiere y no lo siente como una sensación de "presión" al estímulo y consumo. Como decía antes, el "sentirse a gusto" quita totalmente cualquier presión ejercida por cualquier factor.

Sobre el tema en relación a los pibes de secundario o más jóvenes, da para post por separado porque los que juegan son factores distintos a los de la "sociedad adulta" (te estoy exigiendo una eventual actualización con esto :P ). Prácticamente diciendo lo mismo que Fede.

Sobre "La Modernidad Líquida" de Zygmunt Bauman, recuerdo que tuvimos que leer unos fragmentos para una materia, Gestión y Costos, obviamente más ligado a lo que es la gestión en las organizaciones, con cuestiones referidas a "influencias establecidas y otras cuestiones volátiles", desde Rockefeller a Bill Gates, apenas e igual no da para extenderme pero fue muy interesante.

Nacho dijo...

Tom:

El post, de hecho, en sus etapas embrionarias de borrador, arrancó siendo de corte más bien "literario". Después fue bajado a tierra (?) con algunos ejemplos cotidianos, ideas y demás y terminó no siéndolo tanto. Eso pasa cuando a uno le gusta letras pero termina estudiando comunicación. :P

"pero a veces pareciera que todo está mal, que todo es impuesto, que todas las personas actúan de determinada manera porque la sociedad dictamina que así debe ser, y por ahi muchas veces no es así, quizás sea lo que realmente sientan.
Ejemplificando burdamente:
Eestá socialmente aceptado que debemos vestirnos para interactuar con otras personas y eso no me parece que sea incorrecto."


A ver... lo que planteaba era preguntarse por qué, cuestionar, eso es la actitud crítica. No es lo mismo que decir "todo es una mierda, todo está mal" (o su variante: "todo está mal menos yo que soy un capo", muy frecuentemente oída :P).

Me explico a partir del ejemplo que das, que aunque parezca tonto es útil para lo que quise transmitir en el post. Yo hablaba de preguntarnos el "por qué" de las cosas. Vos preguntás el por qué nos vestimos y decís bien que es una norma social, que en cierto modo está impuesta y que te parece bien. A mí me parece lo mismo. Claro que es una norma cultural en cierto modo "impuesta", transmitida de generación en generación, etc. Que la palabra "perro" signifique lo que significa, también es una norma cultural transmitida de generación en generación e impuesta a todos los hispanoparlantes. No por eso lo voy a cuestionar. Pero me puedo preguntar el por qué. Si yo de repente decidiera que no voy a respetar las normas del lenguaje por considerarlas una herencia autoritaria (?) y mañana para saludarte te dijera: "caballo inerestatal gulfos gulgos agarraderas malaria corríamos verde wwwwq ffffgggggfffgggsst" en vez de "qué hacés, tom", me imagino que por lo menos te confundirías. Imaginate si todos decidiéramos al parecido. Conclusión: pues bien, el lenguaje es heredado, nos viene bastante "dado" desde arriba (aunque podemos hacer cosas con él de todas formas, tiene cierta "plasticidad" para adaptarlo una vez que lo incorporamos), pero es una convención que nos permite comunicarnos, nada menos. ¿Por qué nos vestimos? Porque hace frío, porque es una forma de marcar distancias entre la esfera íntima, la privada y la pública, porque si saliéramos en bolas a la calle provocaríamos un quilombo importante, accidentes de tránsito, incapacidad para concentrarse en algo porque le estamos viendo el culo al de al lado, etc., y porque es una norma cultural aceptada que no tiene demasiado sentido cuestionar porque la verdad que muchos problemas no causa, más causaría cuestionarla y serían al pedo.

Es cierto que en un momento dije "formar una pared crítica", y pared suena a no dejar pasar nada, pero después también aclaré que hablaba de "una membrana inteligente", que quizás sea una mejor metáfora. Las membranas de muchas células dejan pasar lo que necesitan y bloquean lo que les es indeseable o peligroso. El pensamiento crítico es un poco eso, intentar discernir entre lo que conviene dejar pasar y lo que no.

Si la respuesta a el "por qué te tengo que dejar pasar" y todas las demás preguntas que sean pertinentes hacer son buenas, entonces mi casa es tu casa, le dice la célula a la molécula que andaba dando vueltas, o al menos la hace pasar. Reemplacen célula por mente y molécula por idea y la analogía creo que funciona.

Lo último, sobre "pecar de extremista", creo que eso en una charla o debate de ideas no está necesariamente mal, muchas veces es preferible tirar una idea y que aporte a la llama del debate a que se muera lentamente el diálogo por preferir callársela. También nunca falta el boludo cuyo único fin es hacer quilombo (ejemplo contemporáneo: los trolls en internet) y por ende busca decir lo más polémico posible en el lugar que más tierra levantaría o molestia produciría sólo por la satisfacción de llamar la atención o quien sabe qué. Pero creo que es más común la falta de cuestionamiento, de permitirse pensar por fuera de ciertos límites, que estos casos de gente cuya sola intención es joder, molestar, dañar, etc. por el egoísta motivo que sea.

Un gusto como siempre charlar con usted.

César:

"a lo mejor esta gente es justamente lo que quiere y no lo siente como una sensación de "presión" al estímulo y consumo. Como decía antes, el "sentirse a gusto" quita totalmente cualquier presión ejercida por cualquier factor."

Como a Tom le respondí escribiendo una carta más o menos, te contesto en forma más concisa con una cita que me hiciste recordar. Es el último párrafo del libro de Armand y Michèle Mattelart, "Historia de las Teorías de la comunicación":

"La era de la mencionada sociedad de la información es también la de la producción de estados mentales. Hay que enfocar por tanto de forma diferente la cuestión de la libertad y la democracia. La libertad política no se puede resumir en el derecho a ejercer uno su voluntad. Reside también en el derecho a dominar el proceso de formación de esta voluntad".

PD: les "robé" la idea de usar cursiva en las citas. Me pareció buena así que mi membrana la dejó pasar. :P

SirThomas dijo...

Bien Nacho, gracias por la respuesta. Salutes. (se entendió y me doy por satisfecho ya je).