No es una tarea que me sea extraña, pero esta vez no consistía en lo mismo de siempre. El lugar habitual para cambiar billetes por monedas siempre fueron los bancos. Es un servicio que están obligados a cumplir, pero con el tiempo fueron cumpliéndolo menos. Primero dando poco, o dando sólo ciertos días o en cierto horario o cuando había; hoy ya no dando nada. "No hay", "no están trayendo", es -dicen, yo les dije que estaba con licencia- la respuesta en estos días. Se nota en la calle: ningún comerciante se olvida de preguntar por ellas cuando uno le va a pagar algo, todos ponen cara de culo cuando se dan cuenta de que deben largar algunas de las pocas que tienen para no perder una venta, abundan los redondeos y los caramelos y alfajores como modo de vuelto, etc. ¿Por qué? Según Clarín, el Banco Central sostiene que la cantidad circulante por persona es suficiente y se parece a la de países similares y en ésa y otras varias notas se hace hincapié en una "cultura del ahorro" que hace que la gente guarde moneditas para armar poco a poco pequeñas fortunas, as seen on TV con los chancitos, alcancías y latas que se van llenando, como factor explicativo de la escasez. ¿Pero y en los demás países la gente no ahorra así también? Hay que buscar otras razones.
Según esta página, la moneda de 5 centavos pesa 2.25 gramos. Datazo, porque no tengo balanza para pesar una yo. ¿De qué mierda sirve? Simple: con eso y la composición química de las monedas (también en esa página), podemos revisar el costo internacional de los metales que la componen y establecer cuánto cuesta fabricarlas.
En el caso de la de $0.05, existen dos tipos. Unas plateadas y otras doradas, las habrán visto. Las plateadas son 75% cobre y 25% níquel. Hacemos las cuentas y...:
(atención: alerta de matemática aburrida)
Copper kg: $6.72
Nickel kg: $26.50
1 kilo de monedas = 750 gramos de cobre + 250 gramos de níquel.
1 kilo de monedas = U$D 5.04 + U$D 6.625
1 kilo de monedas = U$D 11 .665
2.25 gramos = 1 moneda
1000 gramos = 444.44 monedas
Así que con 11 dólares y pico hacemos 444.44 monedas. Digamos 445 (les regalo más de media moneda en la cuenta, así que le van a tener que limar un poco los bordes a alguna para que alcance el material).
445 monedas x 0.05 centavos = $22.25.
(fin de la matemática aburrida)
O sea que con 11 dólares se hacen 22 pesos. Lástima que el peso vale un tercio que el dólar. Así que hoy hacen falta gastar $36.20 para hacer $22.25 (me fijé la cotización del dólar y todo para hacer esto, es muy profesional). Vale más el material con el que se hacen las monedas que las monedas mismas. ¿Todavía se preguntan por qué no hay? ¡Porque las funden! ¿Cuál fue la primer moneda en desaparecer del mercado? La de un centavo. ¿Cuál siguió? La plateada de 5 que analizamos recién. ¿Cuál sigue?
Para las monedas doraditas de 5 centavos, a diferencia de las plateadas, se usa 92% de cobre y 8 de aluminio. Vamos directo a los resultados para no aburrir esta vez: con 6.27 dólares hacemos $22.25. $19.75 para hacer $22.25. Juntarlas y fundirlas no es negocio todavía pero casi casi. Sube un poco el dólar o el precio del metal y desaparecen definitivamente las monedas de 5 del mercado. You read it here first.
Pensar que siempre me deshice primero de las monedas más chiquitas porque me molestaban. ¡Eran las que más valían! Tanto tiempo poniéndolas una a una en las maquinitas del colectivo, para qué.
Los colectiveros no se quejan, claro. Las máquinas les dan casi un monopolio sobre las monedas y allí llegamos al quid de la cuestión. Dada la escasez, qué mejor que aprovechar el monopolio para hacer unos buenos mangos.
Mi viejo me dijo que en la estación de Lomas de Zamora vendían monedas, y allí tendría que dirigirme. "Vendían", sí. Uno va con 102 pesos en billete y se lleva 100 en monedas. Una estafa total. Hijos de puta. No es posible dejarse robar así. Mi viejo un poco conoce mi carácter así que me advirtió que no hiciera quilombo, que no puteara a nadie porque me iban a sacar cagando y sin monedas y él las necesitaba y bleh. Recordé cuando de chico escuchaba alguna historia sobre la mafia siciliana y cómo los que vivían en el sur de Italia tenían que bancársela y pagarles por su "protección" igual porque si no les rompían todo, imaginando lo mierda que debía sentirse tener que resignarse a eso y me sentí parecido. No porque me importen los dos pesos.
¿Por qué pueden hacer esto tan libremente? ¿Tan difícil es para el banco central repartir monedas en bancos y obligar a que estos las sub-repartan? La hipótesis de mi padre fue que para evitar problemas de reclamos salariales, tarifarios o lo que fuera, el gobierno les dejaba esta jugosa caja (dos pesos más dos pesos más dos pesos más dos pesos, si se imaginan la cola que había en el lugar podrán calcular que el negocio es de unas cuantas decenas de miles por mes en cada lugar donde lo hagan) para repartirse entre un par de señores que mantuvieran tranquilas a las bases sin protestar, por lo que podíamos esperar sentados a que los descubrieran y desmontaran. Me sonó lo suficientemente creíble y como me imaginé sin suficiente poder como para voltear a la familia Kirchner (?), allá fui, resignado pero también con cierto espíritu periodístico-investigativo además del dinero para cambiar.
Una hora antes de que abrieran las puertas del tugurio en cuestión llegué a la estación de Lomas. Supuestamente esto era necesario si uno pretendía no volverse con las manos vacías. Eran las 4 de la tarde y la temperatura rondaba los 5500 grados centígrados. En el sol, claro. En la tierra, a unos cuantos kilómetros de éste, igual pasaban cómodos los 30. Un cartel en una vidriera informaba: "compro pelo", oportunidad para vencer el calor y financiar la compra de monedas en un solo movimiento, pero tampoco le voy a andar vendiéndole mi pelo a cualquiera, qué se creen. Bastante para un día ya es rebajarse a ser humillado por estos delincuentes.
Mi destino era la terminal del 266. No recordaba haberla visto nunca. Cruzo el puente de la estación de trenes, donde una mujer pedía monedas. Otro de los gremios puestos en crisis: el de los mendigos. Todos buscamos lo mismo. Bajo. Giro la vista a mi izquierda y veo cuarenta 266 estacionados. Piedra libre.
El lugar es grande. Un playón sin una dirección clara que recorrer. Veo gente saliendo en fila de un lugar con bolsas en la mano y voy hacia ahí. Error. Son los que salen del tren por un costado. Sigo deambulando y aparece un primer cartel. "No se dan monedas". Otro: "No hay monedas". No les creo ni un poquito, caraduras.
Sigo dando vueltas y salgo por la otra punta, ya en una vereda. Cuánta gente esperando colectivos. Me siento a anotar algo en un cuadernito que llevaba al lado de un puesto callejero de venta de libros. "La Divina Comedia" es el único que alcanzo a ver. Quizás en el cuarto círculo de un Infierno de Dante contemporáneo el castigo eterno sea cambiar monedas para luego usar en un colectivo y tener que luego reponerlas para volver a gastárselas a manos de los mismos a los que debe ir a pedírsele para reponer y así sucesivamente.
Una voz de entre las filas habla sobre monedas. Sobre cómo consiguió. Sobre dónde se consiguen. Sobre cuánto cobran otros. No esperaban ningún colectivo. La encontré. Lástima que la fila es más larga que la que Bart y Lisa tenían que hacer para entrar al tobogán de agua de Monte Splash.
No daba para hacer la gran Homero ("soy el inspector de fila... permiso, sí") así que me fui al fondo. La cola iba en círculos y atrás mío seguía sumándose gente. Olor a cigarrillo. Giro la cabeza. Una mujer tiene ¡dos! en la mano. Uno a punto de terminar, con el cual está prendiendo el otro. Crece mi mal humor. Me acerco al cordón de la vereda para alejarme del humo. Veo en primera fila como un auto atropella una moto. "Noooooooooo!... pasó nada". Salió rengueando pero sin nada roto, aunque de la moto no pueda decirse lo mismo. Ya pasado el shock, sigo estirando el cuello para esquivar el humo. Los autos me pasan cerca. Decido que es mejor un poco de humo antes de que un camión me arranque la cabeza y reculo. La cola finalmente avanza. Son las 5.
A las 6 ya me estoy insolando, pero en la recta final. Paso por una ventanilla en la que los choferes que terminan su recorrido dejan fuentes con monedas cual ofrenda con un papelito que indica cuánto hay. La puerta entreabierta por donde las mismas monedas vuelven a ponerse en circulación en manos de los clientes está ya sólo a metros, cerca de un guardia de seguridad privada que vigila. Por lo menos no tienen a uno de la Bonaerense de cómplice vigilándoles el curro, ya sería el colmo.
Se pasa de a uno. Un señor atiende tras una ventanilla oscura en un cuarto sombrío. Es como un banco improvisado. Le doy $200 y me hago el boludo. "Me tenés que dar 4 pesos, eh". "Eh... sí, sí, los estaba buscando". Forro. Me voy con mis doscientas monedas y la moral abatida.
Miro el nombre de la compañía al irme. No sé para qué porque ya no me lo acuerdo. San José algo. Al acercarme a la parada del bondi me viene a la mente un viejo post de Podeti. En él, se proponía una adaptación al cine del robo vía boquete que hace unos pocos años ocurrió en San Isidro o por ahí. O un robo de banco, qué sé yo cuál. En la última escena, se mostraba a los ahorristas haciendo cola para cobrar la indemnización, y saliendo ya del banco con su dinero en mano un primer plano nos revelaba la cara de uno de los ladrones, llevándose la última parte del botín como uno más de todos ellos. Un sutil golpe final para terminar con estilo la historia.
Aquí ocurría algo parecido, aunque manejando un par de pesos en vez de millares o millones de dólares. Luego de quedarse con sus 4 pesos el colectivo estaba aún dispuesto a hacerse de un bonus: los 75 centavos que me llevaran de vuelta a casa y que me acercaran al nuevo momento de necesidad en que tendría que volver a cambiar monedas. Pero, primero, me di cuenta de que era otra empresa, lo cual hizo que ya tomara otro color. Luego, mientras un señor me avisaba que se me veía un billete saliendo del bolsillo ("es una tentación, viste") demostrando que queda gente honesta (?), vi venir el colectivo y me alistaba para sacar mis 76 centavos y pico (porque, si lo pensamos un poco, esto de que para conseguir monedas haya que pagar extra es como una devaluación encubierta, tener una de un peso es como tener $1.02, así que gastar 0.75 es como gastar eso) cuando se cruzó frente a mí el señor ése que vende boletos en las paradas grandes para ahorrar tiempo (y evadir unos impuestos quizás también). "Señor... sí... 75", le digo mientras escondo silenciosamente mi cambio y saco el billete de dos pesos de lo que había escondido por consejo del señor honesto de la cola. Me devuelve uno con veinticinco recién sacados de su cofre de monedas. Un pequeño triunfo para el hombre de a pie. Me robaron 4 pesos pero recuperé como... *sacando cuentas* ¡dos centavos y pico! Además de ganar tiempo hasta la próxima vuelta. Estamos un pasito más cerca de estar a mano. Y si no, que se la queden, total ya se la van a gastar en remedios.
15 comentarios:
Es más, ya sé en remedios para qué enfermedad (?). Se creen vivos acumulando cobre, ya van a ver.
http://tinyurl.com/2lz8mm
La conocí gracias al Dr. House. :P
Muy buena investigación. Y aflojá con Dr. House que no te va a quedar tiempo para armar el CV para Telenoche Investiga :P
Miralo a Lucas, toda la vida mirando series y consiguió trabajo con el Grupo Clarín igual. :P
oia!
(ni lei el post, estoy sorprendida nomas)
me rei con los grados que hacia.
en el sol, claro.
y si, aca a veces nos vemos obligados a pagar un peso para ir a la estacion de laferrere en un falcon destartalado con otros cinco desconocidos mas (cuando antes pagabamos 0.50). Te cuesta lo mismo o 25 centavos menos ir en un bondi con todas las de la ley. Pero claro, no queremos (no podemos) gastar monedas.
Si pagan con un peso pierden la moneda igual. Si pagan con dos, ganan una moneda. Si pagan con dos y no tienen monedas, quizás no les cobran y viajan gratis. (?)
Hola,la verdad es que leyendo esto me senti identificada con los comerciantes - trabajo en un cyber,locutorio, kiosco- imaginate el problema que tengo con las monedas TODOS LOS DIAS,gente que se enoja,que no nos entiende, nosotros tambien somos victimas.
Y la empresa de colectivos se llama Expreso Villa Galicia, tomo ese colectivo para ir a mi casa y para ir a la facultad.
A mi me cambia monedas una chica que hace malabares en la esquina del negocio pero no mas pesos,que igual para mi es el tesoro mas preciado.
Muy bueno,largo,pero vale la pena.
Saludos
quice decir que la chica que me cambia monedas,no me cambia mas de 30 pesos...
excelente post Nacho. Justo ayer estaba por sacar a Surfeando de mi listado de blogs recomendados, dada la falta de actualización del mismo, debido al exceso de actividades intrapersonales de su dueño. Un poco largo el texto, pero como de costumbre genial la redacción.
PD: Me sorprendí también al ver un nuevo post, y me sorprendió más que sea del 23-12, lo cual demuestra que ya había dado por perdido el blog, pero celebro que haya vuelto a postear, aunque visto y considerando que pasaron varios días ya desde el posteo, arribo a la conclusión de que ya estás de nuevo en época de exámenes :P.
Saludos a Il Gordo Bruno.
Comi dice el nuevo subtítulo (?): "hiberna pero no muere", Tom. :P
Y en un rato... shock horror: ¡otro post!
ja, ni lo había leído eso. Esperamos por el nuevo material entonces, el título promete como pocas cosas habían prometido antes.
pd: aprovecho para comentarte que esta forma en la que se "abre la ventana que te lleva a los comentarios y ahí uno comenta" no me gusta. Ya se lo dije a Pat (?). Prefiero la ventanita tipo "pop-up". Pero bueno, son chicos ambos, todavía pueden aprender.
Ah, sí, es porque cambié el template eso, y no me puse a emprolijarlo demasiado aún, pero sí se puede volver al pop-up, como creo que estaba antes.
noe: efectivmente, los más afectados son los pequeños comerciantes, porque los grandes tienen todos algún arreglo mediante el cual consiguen monedas de alguna forma. En una de las notas que leí investigando (?), se decía que el banco central había distribuido monedas en bancos, grandes cadenas de supermercados, etc. Ah, claro, qué vivos, ¿por qué no vienen a distribuir a mi kiosco de revistas* también, así me ahorro el laburo, la humillación y unos cuantos pesos?
*Aclaración: el kiosco de revistas mencionado puede ser enteramente ficcional.
Primero, gran canción de LZ.
Segundo, para resumir, dos de los problemas principales de la escasez de monedas es el valor del material para generarlas y por otro lado, el "monopolio" ejercido por las empresas de bondis.
La de la cultura del ahorro es menos creible que el Bambino siendo serio.
Saludos!
Con la diferencia de que yo dije lo mismo en 25 párrafos, claro.
Vos debés ser bueno haciendo resúmenes para la facultad, Cesc. :P
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